V. La imposibilidad y el dolor

Sonetos Nº 7 28/09/2025

Ausencia presente

Examino el misterio más profundo:
sin tenerte, mi esencia resplandece;
tu ausencia en luz pura y virgen florece
mientras atravieso este vasto mundo.

No deja de ser un hecho rotundo
cómo, sin desvanecerte, oscurece
mi ánima completa, que desfallece
cual sombra en su inmenso abismo fecundo.

No estás aquí y, sin embargo, te lloro;
sin ti derramo todos mis pesares;
no te has ido y, sin embargo, te añoro.

Presente te hallas en mis avatares,
mas no consigo alcanzar el tesoro:
otros gozan tus dones estelares.


Mago de palabras

Declaras que soy el mago del lenguaje
que enhebra los tapices del sentir,
que logra el sufrimiento convertir
en la luz que brota tras el celaje.

Soy unos versos que tejen un mensaje
para que tu alma pueda revivir;
soy aquellos cánticos que intentan fluir
hasta alcanzar a tu eterno paisaje.

Mis letras desean rozar tu esencia,
mis sílabas anhelan tu piel pura,
mis versos buscan darte su clemencia.

Soy canto que trasciende la natura,
palabras que te entregan su presencia
para elevarte hacia la luz más pura.


El dilema del poeta

Te daño si mi voz rompe el secreto,
pues manan las palabras cual torrente
desde el fondo del alma transparente:
te desbordan con su caudal inquieto.

Me daño si me callo, si someto
esta verdad que fluye por mi mente,
si escondo el manantial que, persistente,
surge dentro de mí, siempre completo.

¡Qué difícil es ser lo que sentimos!
¡Qué complejo es trazar el justo trazo!
¿Debo secar los ríos que vivimos?

¿Debo romper del agua el fuerte lazo?
¡Qué sencillo es perder lo que quisimos!
¡Qué fácil es quebrar nuestro regazo!


El dolor compartido

Del alma brotan lágrimas sagradas:
es tu dolor que busca en mí cobijo;
son tus penas que, en místico acertijo,
se reflejan en mis aguas calladas.

El vacío siento de horas quebradas:
¿qué daño te causé, sin rumbo fijo?
He herido aquello que siempre bendijo
mi ser, con acciones desacertadas.

Contemplo en ti mi propia desventura;
te siento y siento el eco del quebranto;
es todo un vendaval que me tortura.

Dame el perdón que busco, cual un manto
que cubra esta mi herida prematura:
el dolor que comparto en este llanto.


Espinas de amor

Tengo espinas sagradas en el alma,
son espinas tan hondas como el vuelo
de estos versos que, alzándose del suelo,
te hieren con su amor que no halla calma.

Son heridas que nacen en la palma
de este raro sino que abrazo y anhelo;
sendero de un destino paralelo,
camino sin final que no se empalma.

Las lágrimas descienden cual rocío
que brota del dolor que he provocado;
son gotas de un eterno desvarío.

Mi canto te ha alcanzado, te ha marcado,
y siento en mí tu pena: ¿ves el río
de amor que, al protegerte, te ha llagado?


Tarde para el amor

Si supieras los siglos que he soñado,
si contara las noches que he vivido,
si midieras el tiempo que he perdido,
si vieras cuánto tiempo te he esperado…

Si supieras el ser que he imaginado,
si escucharas mi anhelo repetido,
si sintieras lo mucho que he querido,
comprenderías cuánto te he buscado.

¿Por qué llegas tan tarde a mi presente?
¿Por qué cruzas mis horas ya lejanas?
¿Por qué te alejas, luz resplandeciente?

Solo anhelo, en mis horas más arcanas,
un breve instante de amor, puro y ardiente,
para cerrar mis heridas tempranas.


Lamento de amor tardío

Lamento amarte así, de esta manera,
lamento verte al fin, llegando tarde;
lamento aquel momento en que cobarde
fui ante un casto amor que puro me espera.

Me cegué con mi soberbia altanera:
no vi tu radiante ser, que en luz me arde;
al fin, cuando quise hablarte, hice alarde
de mi mudez: callé lo que debiera.

Lamento amarte así, tan limpiamente,
sincero y noble, mas también profano;
así lo siento, así, tan claramente.

Te siento lejos y el dolor emano,
pues busco ser impuro en lo presente;
busco hacerte mi ser más soberano.


Confesión inevitable

Juré mantener mi voz en silencio,
mas no puedo acallar esta mi esencia;
los sentimientos forman mi existencia:
si los niego, mi propio ser sentencio.

Esta única verdad que yo evidencio
muestra que ellos son toda mi presencia;
no puedo extinguir esta su cadencia,
son la sed del alma que reverencio.

No callaré, pues porto nueva pluma
con tu nombre grabado cual destino
y escribe con una tinta que abruma.

Su trazo vive eterno y cristalino:
es tu nombre aquella luz que me suma
a este verso que brota peregrino.


Diálogo silencioso

Elegiste el silencio cual morada;
yo no puedo acallar esta vertiente:
mil palabras florecen en mi mente,
buscando el eco de tu voz sagrada.

Trazo versos en la noche estrellada
sobre hojas que atesoran lo presente;
mas solo encuentro tu ausencia latente,
mientras busco tu esencia ya callada.

En tu silencio perdura aquel “te amo”;
sigo cantando al amor verdadero…
Entre sombras tu nombre aún reclamo.

Escribo solo en mi jardín postrero;
sé que me amas, aunque ya no lo clamo:
esos silencios mi amor primero.

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