V. El anhelo y la entrega
Los tres deseos
Tres dones te suplico:
que seas tú en tu esencia más radiante,
que el gozo sea rico
en ti, y que tu semblante
irradie la verdad más deslumbrante.
Mi esencia es ya tu sierva;
mi luz en ti reside, es tu tesoro;
es llama que preserva
tu esencia, que yo adoro:
pequeña, mas brillante cual el oro.
Distintos son los mundos
que trazan nuestras sendas infinitas;
vagamos errabundos
por rutas exquisitas:
verdades que el destino dejó escritas.
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