XII. El compromiso eterno
Promesa de eternidad
Si alguna vez precisas
mi ser, pronuncia solo este mi nombre;
cual brisa que improvisas,
no habrá de que te asombre
mi vuelo raudo a ti, cual gentilhombre.
En cada verso nuevo
tu nombre brillará cual luz primera;
es pacto que renuevo:
tu esencia verdadera
en cada verso mío persevera.
Me ha hallado nuevamente
aquello que negué por tantos años;
regresa, ya presente,
curando los engaños:
la musa que sanó todos mis daños.
Interactúa con el capítulo
Envía un mensaje privado al autor. Solo él podrá leerlo y responder si dejas tu email.